La respuesta a la pregunta de si sentía miedo a la hora de realizar algunas fotografías era que si, pero más que miedo sentía impotencia en algunas situaciones límite, pero que siempre recordaba que su labor era esa, la de enseñar al resto del mundo lo que sucedía en aquellos lugares. Lo que
llamó la atención en una de sus respuestas era que, en el caso de que alguien estuviera a punto de ser asesinado por otra persona, lo que debía hacer era bajar la cámara, ya que si no se incitaba matar a aquella persona.
Otro punto destacado fue cuando se le
pregunto sobre los comentarios al respecto de sus fotografías, ya que
son muy acusadas de sensacionalismo o motivar el morbo a las personas
que las ven, Walter respondió que su trabajo, como se dijo antes, era
retratar la realidad tal y como era, y que verdaderamente tristeza pena
por aquellas personas que solo podían califican sus fotografías como
morbosas. Un tema a tratar era sobre la financiación de sus trabajos ya que implicaban mucha movilidad geográfica y unas largas estancias en el lugar de los hechos. Comentó que tenía que ser él quien asumía la totalidad de los gastos y que se ayudaba gracias a becas y premios fotográficos. A la hora de partir hacia un conflicto armado o social lo primero que hacía era contactar con personas que habían estado en aquel lugar tratando temas similares o iguales, hacía un esquema sobre qué, quién, cuándo y cómo fotografiar. Señalaba la importancia de no ir 'a pelo' y conocer bien el lugar y la situación en la que se iba a encontrar, ya que entraba en juego la vida del fotógrafo.
Walter Astrada es un gran profesional y una gran persona, lo demuestra en sus trabajos jugandose la vida para acercarnos la realidad que pasa en lugares desde donde la información no llega. A sus 35 años de edad, y según sus palabras, tiene muchas probabilidades de que no llegue a cumplir los 60.
Borja Inclán Alcaraz
No hay comentarios:
Publicar un comentario