
El 30 de octubre de 1983, fueron necesarios únicamente 28 segundos para que el temblor de la tierra hiciera tambalear miles de vidas al este de Turquía, en Koyunoren. La de Kezban Özer aguantó la sacudida pero se rompió en pedazos al ver cómo sus cinco hijos habían quedado sepultados bajo lo que antes era su casa.
Mustafa Bozdemir dejó constancia de la catástrofe inmortalizando el dolor de la pérdida humana, el derrumbe de un hogar plasmado más allá de una montaña de escombros, el pesar de una vida truncada yendo más allá de un edificio en ruinas.
La foto ganadora del prestigioso premio Wordpress Photo en el año 1983 consiguió destapar la realidad que se esconde tras una gran hecatombe. Tras el daño material, la ciudad que volverá a erguirse en pie no se verá poblada por las mismas familias. Esas ya descansan bajo piedras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario